Cibermilitancia 2.0: la política de la antipolítica

En el año 2000 un actor genovés creó un blog de análisis crítico de la realidad en su país, la, por entonces, pujante y fuerte Italia. Recién nueve años después esta bitácora digital comenzó a hacer ruido y convocar a las masas. Claro, ya eran tiempos en los que la web había virado hacia un modelo más inclusivo, participativo, realmente interactivo. Fue la fuerza 2.0 la que convirtió a Giuseppe Beppe Grillo -el “Pepito Grillo Italiano”, según el Financial Times- en el fenómeno político más resonante del último año en Italia.

Actor, showman y bloguero, ácido crítico de la corrupción, Beppe Grillo creó un movimiento político que está atrayendo a los “indignados” italianos y ha logrado imponerse en Sicilia y Parma, y sigue avanzando en todo el país.

El Movimiento Cinco Estrellas (M5S), fundado apenas hace dos años, ya conquistó tres ciudades y tiene casi 250 representantes elegidos en diversos consejos municipales y regionales. En Sicilia es la primera fuerza política. “Si lograra los mismos resultados en las elecciones nacionales (es decir, el 18%), se convertiría en la segunda fuerza política del país”, codo a codo con el partido de Berlusconi (PDL), analiza en Lemonde Diplomatique el investigador Raffaele Laudani, del Departamento de Historia y Culturas Humanas de la Universidad de Bologna.

Grillo dio sus primeros pasos políticos en la sátira. Expulsado de la televisión pública a mediados de los ochenta por tratar de “ladrones” a los líderes del Partido Socialista Italiano, se volcó a las tablas y comenzó una nueva carrera en teatro. Desde hace más de veinte años, su aguda crítica a la realidad política de Italia atrae a hordas de seguidores en teatros, salas deportivas y estadios. Luego encontró en internet una caja de resonancia que le permitió dirigirse a las tripas de un público cuya indignación y frustración dice representar, a pesar de negarse a ser candidato a cualquier puesto político en su país.

“La democracia participativa promovida por el M5S a menudo reduce a un simulacro virtual basado en la movilización emocional de activistas cegados por su culto a internet. De acuerdo con la filosofía promovida por el M5S (…) internet es más que una herramienta de comunicación: es la condición necesaria y el horizonte de la nueva democracia global”, opina Laudani, autor de “Disobbedienza” (Il Mulino, Bolonia, 2011).

También en la Argentina, como en otros países del mundo, el ciberactivismo ha encontrado en internet un terreno fértil  para germinar y masificarse. “Una canal de expresión cuya potencia tomó por sorpresa a la clase política local. Un fenómeno que requiere ser mirado con primas nuevos”, analiza Lorena Oliva en el diario La Nación.

En el medio – continua Oliva – se produce un momento “decididamente inagural”, en el que parte de la ciudadanía abandona por primera ver la arena digital para salir a la calle a manifestarse en contra del gobierno nacional, tal como sucedió el 13 de septiembre (13S) y el 8 de noviembre (8N) últimos, en varias ciudades del país.

Aunque evitan identificarse como “organizadores”, lo cierto es que detrás de los cacerolazos existe una organización. “Se trata de gente que se conoce, que se reúne periódicamente, que está siempre en contacto y que ya tienen sus propias disputas y celos. Algunos hablan abiertamente, pero la mayoría sólo acepta comunicarse desde el teclado. Si o no a la exposición pública es uno de los motivos de pelea”, cuenta la periodista Paz Rodríguez Niell. La conexión entre ellos empezó en el cacerolazo del 14 de junio. Días después se hizo la primera reunión en una oficina de la Avenida Córdoba, en Buenos Aires.

¿Cuáles son los alcances de esta nueva militancia? Una clave está sin duda en la conectividad y el auge de las redes sociales, cada vez mayor en un país que contiene a unos 19 millones de usuarios de Facebook, otros 3,5 millones de usuarios activos en Twiter y unos 9 millones de de smartphones en el mercado, con previsiones de llegar hasta los 11 millones a finales de 2012, señala el informe de Oliva en el suplemento Enfoques de La Nación, hace un par de domingos atrás.

“En el plano político estamos viendo un periodo de transición entra las lógicas 1.0 y 2.0. Nos encaminamos hacia algo revolucionario, con ciudadanos capaces de alzar la voz para reclamar por sus derechos, con lógicas de organización que van por fuera de las instituciones. Todo el mundo sabe que se está organizando la marcha del 8N pero nadie sabe muy bien dónde”, analiza Ernesto Van Peborgh, especialista en redes colaborativas.

“La cibermilitancia es muy valorada hoy. Nosotros hacemos política, pero no somos como los militantes de los partidos. Ellos son fanáticos. Yo no me caso con nadie”, dice Mariana Torres, contadora, una de las administradoras de El AntiK, con unos 48.000 seguidores en Facebook, una de las páginas que convoca a los cacerolazos.

En los 70 pintábamos con cal y negro humo y hoy usamos Facebook“, replica desde la vereda del frente, Jorge Ottone, ciberactivista kirchnerista. Y agrega: “no me importan las cacerolas, aunque sean un millón, el tema es cómo se transforma eso en política real, que requiere votos”.

Pasar de la reacción a la acción implica todo un proceso, que para el sociólogo Gerardo Adrogué, aún no se ha producido. “Es necesario que la ciudadanía tenga en claro cuál es el sentido de lo que está haciendo, que tenga un objetivo político que se prolongue en el tiempo. Mucha gente mandando tuits, concentrándose y desvaneciéndose después nos habla de una necesidad de quejarse, de manifestarse. Pero eso no es una acción colectiva”, dice Adrogué.

En este sentido también escribe su crítica el académico italiano Raffaele Laudani: “El modelo que propone Grillo le debe mucho a la personalización extrema de la política de la era Berlusconi”; de hecho el M5S “tiene poco -o casi nada- para decir sobre la crisis económica, la influencia de la deuda y los acreedores o la precariedad laboral cada vez mayor” en Italia.

De Beppe Grillo a las cacerolas argentinas. De los “indignados” españoles a la efervescente “primavera árabe”. Distintos fenómenos sociales, con distintos finales, desarrollos y características, aunque todos atados a las cada vez más influyentes redes sociales.

La eficacia de internet en su versión 2.0 ha sido comprobada con creces en terrenos como el social, el filantrópico o el educativo. Pero es en la política donde todavía genera más preguntas que respuestas.

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Rural y urbano: una diferenciación que ya no tiene sentido

La tecnología móvil, recientemente, ha permitido el ingreso de millones de personas al mundo interconectado. Las redes sociales cautivan a personas de todas las edades y geografías. La señal de internet se caza en cafés, plazas, colectivos, escuelas del campo y la ciudad, mientras nos movemos por una ruta, tranqueras adentro, en algunos casos. Es por eso que en el campo de las TIC (aunque también en muchos otros) buscar diferencias entre lo urbano y lo rural casi ya no tienen sentido.

La explosión de las conexiones a través de la Red no sólo ha cambiado la manera de interactuar en las grandes ciudades. También las zonas rurales están siendo transformadas por la aparición de estas nuevas herramientas tecnológicas, destaca un informe de la BBC.

Un indicio de la popularidad que adquirieron las redes sociales en el campo es la aparición de sitios específicamente pensados para productores agrarios.  A finales de 2011 el Cono Sur tuvo su propia red social rural: Sojabook, un sitio creado por el argentino Mariano Torrubiano, que mezcla modalidades de las dos redes sociales más populares del mundo, Facebook y Twitter. En sólo unos meses el sitio atrajo a más de 13.000 usuarios.

La feria virtual de productos, artesanías y servicios para la agrofamilia creada por el INTA de Corrientes; la red de intercambio de información Yo Agricultor, impulsada por el Gobierno de Chile, son otros dos ejemplos que se suman a una extensa lista de experiencias sostenidas en TIC’s que tienen como protagonista a los actores de la ruralidad.

Torrubiano dijo a BBC Mundo que redes sociales como la suya están transformado la vida de muchos productores rurales, permitiendo un contacto entre campesinos de todo el mundo que hace pocos años hubiera sido imposible y cambiando la forma de trabajar de muchos.

Hace dos semanas atrás, en un seminario sobre la vida digital, organizado en San Luis por el INTA y la Universidad Católica de Cuyo, aparecieron opiniones (ver video con testimonios) y debates que abonan la idea de borrar los límites entre lo urbano y lo rural.

“Antes de mi incorporación al mundo tecnológico, uno de los problemas que veía era el aislamiento que vivía el productor agropecuario al estar mucho tiempo en el campo. Ahora tenemos la posibilidad de estar trabajando online mediante el uso de estas tecnologías”, opinó Ricardo, un productor agropecuario del centro de la provincia de San Luis, que elige a la Blackberry como su tecnología favorita ya que le permite gestionar su explotación a distancia, sin importar por dónde se encuentre.

Con una mirada desde la urbe, una profesional opinó parecido: “Si tuviera que pensar en alguna limitación entre el acceso a las tecnologías de la gente que está en la ciudad y la gente que está en el campo en realidad creo que hoy el acceso a las tecnologías está dado para todos por igual”.

Como limitación aún vigente apareció la cobertura de internet y telefonía móvil aún deficientes en algunos sectores de la ruralidad. “Yo creo que dentro de algunos años (la vida digital) no se daría sólo en la ciudad sino que también en el campo, y todos utilizaríamos la mayor parte del tiempo estas tecnologías”, concluyó un profesional informático.

Lo rural en lo urbano, lo urbano en lo rural. Una dimensión impacta a la otra, generando nuevas relaciones, vínculos y concepciones intermedias y más inclusivas, como la denominada rurbanidad. Lo urbano como reservorio de la modernidad y lo rural como sinónimo del atraso, es otra mirada que también debe formar parte del pasado. El acceso y disponibilidad de las tecnologías es sólo un ejemplo de cuán errónea resulta dicha afirmación.

Una simbiosis que no nace exclusivamente a partir de las nuevas tecnologías sino que se inscribe en un marco más general que tiene que ver con una nueva ruralidad que viene emergiendo con fuerza en América Latina y otros rincones del mundo.

 

La vida digital en debate: nuevos medios, sociedad y transformaciones

No son tiempos estáticos, ni para la sociedad ni mucho menos para los medios de comunicación. Los cambios se suceden delante de nuestros ojos, delante de nuestras pantallas, a una rapidez pocas veces vista.

Con la masificación de internet y la telefonía móvil, la cotidianidad se ha visto radicalmente modificada en los últimos años. Cambios que casi siempre se asocian a las dinámicas urbanas, pero que no sólo atañen al cemento, los semáforos y las grandes masas de gente. También la ruralidad se ve impactada por el avance de las nuevas tecnologías. Esta integración (lo rural y lo urbano, lo urbano y lo rural) será la nota distintiva de un encuentro que se realizará la semana próxima en la ciudad de San Luis.

Se trata del seminario “Vida digital: nuevos medios, sociedad y transformaciones”, organizado por la Universidad Católica de Cuyo (UCCuyo) y la Unidad de Extensión de la capital provincial del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), para el viernes 7 de septiembre. Será una jornada casi de día completo (de 9 a 18 horas) y tendrá lugar en el Auditorio “Santo Tomás Moro” de la UCCuyo (Felipe Velázquez 471).

El seminario busca reflexionar acerca de los procesos de transformación social que se producen en Argentina y el mundo a partir del auge de los nuevos medios de comunicación tanto en la ciudad como en el campo. Al mismo tiempo propiciará el análisis de la irrupción de un nuevo estilo de vida, vinculado directamente a internet, la tecnología móvil y el mundo digital e intentará trazar una prospectiva de los usos y consumos de los nuevos medios digitales.

Federico Rey Lennon, director asociado de la consultora Newlink Argentina, docente de la Universidad Católica Argentina, abrirá el encuentro con la conferencia “Homo Digitalis. El nuevo paradigma de los medios sociales”. Luz Lardone, del INTA, complementará la mañana e intentará responder a un llamativo interrogante “¿Epoca de cambio o cambio de época?”.

Por la tarde, habrá dos paneles que buscarán aproximar casos concretos en torno a la temática central del seminario: por un lado se expondrán casos de innovación en web (Proyecto “Mi próximo colectivo” y el grado de digitalización de los municipios de San Luis)  y por otro se abrirá un espacio para analizar los diarios digitales, para lo cual se contará con la presencia de Gabriel Conte del portal MDZol y Raquel Wolanski, coordinadora de la edición online de El Diario de la República.

Los destinatarios son estudiantes y docentes universitarios, profesionales del diseño, el marketing, la informática y las ciencias de la comunicación, empresas y otros interesados en la temática.

La actividad es gratuita y requiere de preinscripción previa. Ya se han inscripto más de 100 personas para participar del seminario. Los últimos cupos disponibles para participar, del que se espera sea el primero de una serie de encuentros sobre esta temática, están en juego.