El nuevo club de los mil millones, con algunas lecciones aprendidas

La cantidad de emprendimientos privados de Silicon valley que valen más de mil millones de dólares sorprende hasta los propios ejecutivos que los dirigen. “Pensaba que eramos especiales”, dice Phil Libin, CEO de Evernote, un servicio online para el almacenamiento de recortes, fotos e información. En realidad se trata de un club cada vez menos exclusivo, aunque más consciente que años atrás de lo endeble y efímero que puede resultar el éxito en el mundo de internet.

Airbnb, Pinterest, Survey-Monkey y Spotify se cuentan entre las compañías que no cotizan en bolsa más conocidas que han llegado a los 1.000 millones de dólares, relata Quentin Hardy en un artículo publicado en febrero de este año en el New York Times.

Muchas más, con nombres menos familiares, también se alistan un lugar en el club de los mil millones, hasta hace un tiempo reservado para grandes compañías. “Dentro de un año podrían ser cien”, dijo al NYT Jim Goetz, ligado a una firma de capital de riesgo. Es parte de lo que llama “un cambio permanente” de la forma en que la gente hace crecer sus empresas.

El primer día que Microsoft vendió acciones al público en 1986 tenía once años de creada y valía “apenas” 778 millones de dólares (ajustada por inflación, la suma sería de 1.600 millones). Para los nuevos jugadores del mercado, principalmente ligados a las redes sociales, el camino parece ser más corto. En enero, el valor de Twitter, que inició sus actividades en 2006, llegó a los 9.000 millones de dólares. Más rauda fue la cosecha de Pinterest, una red social de recortes que no tiene ingresos, que pasó a valer 1.500 millones de dólares en menos de tres años.

Los emprendedores de Sillicon valley sostienen que la espiral de precios no puede atribuirse a una nueva burbuja tecnológica, pero el temor de una réplica es inevitable. Los precios altos son razonables, dice el informe del editor de tecnología del NYT, Quentin Hardy, ya que innovaciones como los smartphones y la computación de nube están reorganizando un sector que ya vale centenares de miles de millones de dólares.

El valor en alza de estas empresas se debe en parte a que entre ellas existe un vínculo sinérgico que hace que una participe en la generación de ingresos de la otra, es decir se retroalimentan. Por cada Dropbox, que ofrece almacenamiento de datos online y cotiza unos 4.000 millones en el mercado, hay dos compañías discretas como Zscaler (proveedora de seguridad) y Palantir (análisis de datos).

Los CEOs de las actuales integrantes del Club de los mil millones tienen entre manos algunas lecciones aprendidas y saben lo incierto y efímero que puede resultar este espiral de dinero. Es que muchos de ellos son veteranos de la burbuja de internet de fines de los años 90 y temen que tal vez las cosas no sean tan diferentes esta vez.

Una muestra de esa cautela es la que muestra Robert Tinker, CEO de Mobileiron, que produce software para compañías que manejan teléfonos inteligentes y tablets. El ejecutivo tiene 43 años y maneja una Ford Explorer de 1995 con 426.000 kilómetros encima. “La realidad es que obtenido 94 millones de dólares de inversores y aún no hemos empezado a cotizar en bolsa. Siento esa responsabilidad todos los días”, dijo al NYT.

Crece el temor a que el club de los más de mil millones de dólares se esté llenando de compañías parecidas, opina Quentin Hardy. En realidad lo que preocupa es que las valuaciones – que se convierten en ganancia sólo si la compañía cotiza en bolsa con éxito o se vende a un precio alto – puedan caer.

Phil Libin se hizo millonario al vender su primera compañía (Engine 5) en el año 2000. “Empecé con relojes”, dijo al NYT. Su actual compañía Evernote comenzó al estallar la crisis financiera actual. “Una noche me encontré casi en la quiebra otra vez”, contó, “y ahí estaba el equipo de relojería burlándose de mí en un estante”.

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Cibermilitancia 2.0: la política de la antipolítica

En el año 2000 un actor genovés creó un blog de análisis crítico de la realidad en su país, la, por entonces, pujante y fuerte Italia. Recién nueve años después esta bitácora digital comenzó a hacer ruido y convocar a las masas. Claro, ya eran tiempos en los que la web había virado hacia un modelo más inclusivo, participativo, realmente interactivo. Fue la fuerza 2.0 la que convirtió a Giuseppe Beppe Grillo -el “Pepito Grillo Italiano”, según el Financial Times- en el fenómeno político más resonante del último año en Italia.

Actor, showman y bloguero, ácido crítico de la corrupción, Beppe Grillo creó un movimiento político que está atrayendo a los “indignados” italianos y ha logrado imponerse en Sicilia y Parma, y sigue avanzando en todo el país.

El Movimiento Cinco Estrellas (M5S), fundado apenas hace dos años, ya conquistó tres ciudades y tiene casi 250 representantes elegidos en diversos consejos municipales y regionales. En Sicilia es la primera fuerza política. “Si lograra los mismos resultados en las elecciones nacionales (es decir, el 18%), se convertiría en la segunda fuerza política del país”, codo a codo con el partido de Berlusconi (PDL), analiza en Lemonde Diplomatique el investigador Raffaele Laudani, del Departamento de Historia y Culturas Humanas de la Universidad de Bologna.

Grillo dio sus primeros pasos políticos en la sátira. Expulsado de la televisión pública a mediados de los ochenta por tratar de “ladrones” a los líderes del Partido Socialista Italiano, se volcó a las tablas y comenzó una nueva carrera en teatro. Desde hace más de veinte años, su aguda crítica a la realidad política de Italia atrae a hordas de seguidores en teatros, salas deportivas y estadios. Luego encontró en internet una caja de resonancia que le permitió dirigirse a las tripas de un público cuya indignación y frustración dice representar, a pesar de negarse a ser candidato a cualquier puesto político en su país.

“La democracia participativa promovida por el M5S a menudo reduce a un simulacro virtual basado en la movilización emocional de activistas cegados por su culto a internet. De acuerdo con la filosofía promovida por el M5S (…) internet es más que una herramienta de comunicación: es la condición necesaria y el horizonte de la nueva democracia global”, opina Laudani, autor de “Disobbedienza” (Il Mulino, Bolonia, 2011).

También en la Argentina, como en otros países del mundo, el ciberactivismo ha encontrado en internet un terreno fértil  para germinar y masificarse. “Una canal de expresión cuya potencia tomó por sorpresa a la clase política local. Un fenómeno que requiere ser mirado con primas nuevos”, analiza Lorena Oliva en el diario La Nación.

En el medio – continua Oliva – se produce un momento “decididamente inagural”, en el que parte de la ciudadanía abandona por primera ver la arena digital para salir a la calle a manifestarse en contra del gobierno nacional, tal como sucedió el 13 de septiembre (13S) y el 8 de noviembre (8N) últimos, en varias ciudades del país.

Aunque evitan identificarse como “organizadores”, lo cierto es que detrás de los cacerolazos existe una organización. “Se trata de gente que se conoce, que se reúne periódicamente, que está siempre en contacto y que ya tienen sus propias disputas y celos. Algunos hablan abiertamente, pero la mayoría sólo acepta comunicarse desde el teclado. Si o no a la exposición pública es uno de los motivos de pelea”, cuenta la periodista Paz Rodríguez Niell. La conexión entre ellos empezó en el cacerolazo del 14 de junio. Días después se hizo la primera reunión en una oficina de la Avenida Córdoba, en Buenos Aires.

¿Cuáles son los alcances de esta nueva militancia? Una clave está sin duda en la conectividad y el auge de las redes sociales, cada vez mayor en un país que contiene a unos 19 millones de usuarios de Facebook, otros 3,5 millones de usuarios activos en Twiter y unos 9 millones de de smartphones en el mercado, con previsiones de llegar hasta los 11 millones a finales de 2012, señala el informe de Oliva en el suplemento Enfoques de La Nación, hace un par de domingos atrás.

“En el plano político estamos viendo un periodo de transición entra las lógicas 1.0 y 2.0. Nos encaminamos hacia algo revolucionario, con ciudadanos capaces de alzar la voz para reclamar por sus derechos, con lógicas de organización que van por fuera de las instituciones. Todo el mundo sabe que se está organizando la marcha del 8N pero nadie sabe muy bien dónde”, analiza Ernesto Van Peborgh, especialista en redes colaborativas.

“La cibermilitancia es muy valorada hoy. Nosotros hacemos política, pero no somos como los militantes de los partidos. Ellos son fanáticos. Yo no me caso con nadie”, dice Mariana Torres, contadora, una de las administradoras de El AntiK, con unos 48.000 seguidores en Facebook, una de las páginas que convoca a los cacerolazos.

En los 70 pintábamos con cal y negro humo y hoy usamos Facebook“, replica desde la vereda del frente, Jorge Ottone, ciberactivista kirchnerista. Y agrega: “no me importan las cacerolas, aunque sean un millón, el tema es cómo se transforma eso en política real, que requiere votos”.

Pasar de la reacción a la acción implica todo un proceso, que para el sociólogo Gerardo Adrogué, aún no se ha producido. “Es necesario que la ciudadanía tenga en claro cuál es el sentido de lo que está haciendo, que tenga un objetivo político que se prolongue en el tiempo. Mucha gente mandando tuits, concentrándose y desvaneciéndose después nos habla de una necesidad de quejarse, de manifestarse. Pero eso no es una acción colectiva”, dice Adrogué.

En este sentido también escribe su crítica el académico italiano Raffaele Laudani: “El modelo que propone Grillo le debe mucho a la personalización extrema de la política de la era Berlusconi”; de hecho el M5S “tiene poco -o casi nada- para decir sobre la crisis económica, la influencia de la deuda y los acreedores o la precariedad laboral cada vez mayor” en Italia.

De Beppe Grillo a las cacerolas argentinas. De los “indignados” españoles a la efervescente “primavera árabe”. Distintos fenómenos sociales, con distintos finales, desarrollos y características, aunque todos atados a las cada vez más influyentes redes sociales.

La eficacia de internet en su versión 2.0 ha sido comprobada con creces en terrenos como el social, el filantrópico o el educativo. Pero es en la política donde todavía genera más preguntas que respuestas.

La vida digital en debate: nuevos medios, sociedad y transformaciones

No son tiempos estáticos, ni para la sociedad ni mucho menos para los medios de comunicación. Los cambios se suceden delante de nuestros ojos, delante de nuestras pantallas, a una rapidez pocas veces vista.

Con la masificación de internet y la telefonía móvil, la cotidianidad se ha visto radicalmente modificada en los últimos años. Cambios que casi siempre se asocian a las dinámicas urbanas, pero que no sólo atañen al cemento, los semáforos y las grandes masas de gente. También la ruralidad se ve impactada por el avance de las nuevas tecnologías. Esta integración (lo rural y lo urbano, lo urbano y lo rural) será la nota distintiva de un encuentro que se realizará la semana próxima en la ciudad de San Luis.

Se trata del seminario “Vida digital: nuevos medios, sociedad y transformaciones”, organizado por la Universidad Católica de Cuyo (UCCuyo) y la Unidad de Extensión de la capital provincial del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), para el viernes 7 de septiembre. Será una jornada casi de día completo (de 9 a 18 horas) y tendrá lugar en el Auditorio “Santo Tomás Moro” de la UCCuyo (Felipe Velázquez 471).

El seminario busca reflexionar acerca de los procesos de transformación social que se producen en Argentina y el mundo a partir del auge de los nuevos medios de comunicación tanto en la ciudad como en el campo. Al mismo tiempo propiciará el análisis de la irrupción de un nuevo estilo de vida, vinculado directamente a internet, la tecnología móvil y el mundo digital e intentará trazar una prospectiva de los usos y consumos de los nuevos medios digitales.

Federico Rey Lennon, director asociado de la consultora Newlink Argentina, docente de la Universidad Católica Argentina, abrirá el encuentro con la conferencia “Homo Digitalis. El nuevo paradigma de los medios sociales”. Luz Lardone, del INTA, complementará la mañana e intentará responder a un llamativo interrogante “¿Epoca de cambio o cambio de época?”.

Por la tarde, habrá dos paneles que buscarán aproximar casos concretos en torno a la temática central del seminario: por un lado se expondrán casos de innovación en web (Proyecto “Mi próximo colectivo” y el grado de digitalización de los municipios de San Luis)  y por otro se abrirá un espacio para analizar los diarios digitales, para lo cual se contará con la presencia de Gabriel Conte del portal MDZol y Raquel Wolanski, coordinadora de la edición online de El Diario de la República.

Los destinatarios son estudiantes y docentes universitarios, profesionales del diseño, el marketing, la informática y las ciencias de la comunicación, empresas y otros interesados en la temática.

La actividad es gratuita y requiere de preinscripción previa. Ya se han inscripto más de 100 personas para participar del seminario. Los últimos cupos disponibles para participar, del que se espera sea el primero de una serie de encuentros sobre esta temática, están en juego.

Controversia 2.0: ideologías y poder de una web que cada vez se parece más a nosotros

“Tenemos tanto miedo de lo que nos puede hacer la web ¿Pero por qué hemos cedido ese poder?”, se preguntó Aleks Krotoski, periodista de la BBC y columnista de The Guardian sobre el mundo de las tecnologías de la información y la interactividad contemporánea, en su reciente paso por la Argentina.

Aleks vino con el patrocino de la Fundación Osde para ofrecer dos conferencias en el país, una en Buenos Aires (el 23 de agosto) y otra en Córdoba. (cinco días después) En los primeros minutos de su exposición en la capital argentina se presentó como una investigadora obsesiva por la supuesta neutralidad de la web.

“La web ha evolucionado desde un espacio de reproducción a un espacio de expresión. En realidad la web no nos ha transformado, no ha cambiado nuestras necesidades más fundamentales. Sí se comporta como un laboratorio de identidades, ya que nunca como antes estuvimos tan enganchados a la web como con las redes sociales”, dijo la además integrante del Oxford Internet Institute.

C0n el auge de una internet más social tenemos la sensación de ser reales productores y decisores de nuestra propia experiencia online. Krotoski enciende algunas luces amarillas en este sentido. “Comprendemos cómo funciona el poder en el mundo físico, pero aún no tenemos un entendimiento cabal de cómo funciona el poder en el mundo digital. Las tecnologías están teñidas de la ideología de sus creadores. No son ni buenas, ni malas, pero tampoco son neutras”, citó.

La gente avanza hacia el tecno-fundamentalismo: acepta casi ciegamente lo que la web le ofrece. Sin ánimo de alimentar teorías conspirativas – dijo la periodista británica , creadora de la serie The Virtual Revolution, emitida por la BBC -, hemos dejado que Google se meta en nuestras vidas sin preguntarnos. Hoy, al intentar realizar cualquier búsqueda, el sitio más visitado del mundo sabe quiénes somos y qué queremos. Por eso identifica nuestra ubicación geográfica, rastrea patrones de consumo de información residentes en la red, cruza información, prioriza y decide por nosotros. Y todo el mundo queda contento, maravillado por lo que mágicamente Google hace por nosotros, cuando en realidad estamos frente a una “ventana de facto hacia el conocimiento”, definió Aleks.

Google no nos da información independiente. Nadie en la web lo hace. “La web está producida por seres humanos y ha sido pensada por personas que están en el norte de California”, sostuvo Krotoski. Cada uno de estos desarrolladores tiene una ideología que imprime en los programas y productos que difunde por la red de redes. Y nosotros (los usuarios) “no somos tan críticos con la web, porque sentimos que es el testimonio de nuestra humanidad. Tenemos más elección que antes pero seguimos reducidos aún al código binario”, analizó.

Hay que comenzar a preguntarnos más acerca de lo que la web está haciendo con nosotros. Así de abierto fue el final que planteó Aleks Krotoski en su paso por Buenos Aires.

 

Malas noticias para Facebook: ¿burbuja 2.0?

Usuarios aburridos, menos sociables y amigables, números rojos y sangría de seguidores. Hace algunos años a Facebook le llovían flores de colores. Hoy se intercalan ramos enteros de espinosas rosas.

¿Buenos tiempos eran los de antes? Miles de personas adhiriéndose por día, millones de dólares ingresando en los bolsillos de Mark Zuckerberg y asociados. Académicos y analistas maravillados con el fenómeno no tardaron en ponderar el boom del social-media y la “revolución de las audiencias” contra esos medios masivos tradicionales que los venían oprimiendo desde hace décadas con un modelo de interacción lineal y poco participativo. La revista Time lo eligió primero al usuario de internet y luego al “inventor” de Facebook como personajes del año. La Academia de Cine de Estados Unidos nominó a la versión fílmica del fenómeno Facebook a los Oscars. Un viaje meteórico hacia la fama.

Facebook pasó de ser un divertimento de jóvenes de Harvard a una multinacional de comunicación masiva.  Y con el cambio de escala aparecieron los primeros grandes problemas.

– El modelo de gestión del portal se contradice con el modelo de comunicación que propulsa: los usuarios se sienten muchas contrariados y molestos con los cambios de seguridad, cambios de diseño y hasta de funcionalidad de algunas operaciones básicas dentro de la red social. Me da la impresión que muchos esperan la consulta previa, es decir auguran que estos cambios sean consensuados antes de ser operativizados, siguiendo la filosofía 2.0. Pero no, parece que para algunas cosas prima la lógica 1.0.

– El olor a nuevo ya se ha ido. Y los usuarios ya no sienten la misma pasión que antes. Siguen manteniendo su cuenta y revisándola con cierta frecuencia pero pasan menos tiempos en la red social. Así lo confirma una encuesta de Reuters / Ipsos: el 34% de los usuarios de Facebook pasa menos tiempo que a principios de año. Las razones son “aburrido”, “no pertinente”, “no útil”. Solo en tercer lugar aparece la preocupación por la privacidad.

– También afecta el incremento de la competencia. Twitter no sólo viene creciendo sino que ha establecido una mejor simbiosis con la telefonía móvil que su competidor, lo cual simplifica al extremo la experiencia. En momentos en los que el teléfono celular es uno de los reyes de las nuevas tecnologías y determina la nueva convergencia de medios, navegar Facebook en el móvil aún sigue un poco complicado.

– El usuario tiende cada vez más a cerrar su círculo a personas conocidas, más que nada por seguridad. Así, estas redes se consolidan como un soporte que acompaña el desarrollo de la amistad en la vida real. Los amigos nuevos, sólo conocidos por la red, requieren una visa de entrada que muy difícilmente logran adquirir. En consecuencia la gente en las redes sociales está cada vez menos sociable y amigable.

– Una investigación de Pew Internet & American Life Project destaca que ya sea borrando personas de sus listas, restringiendo comentarios en el muro o limitando el acceso a su perfiles, los norteamericanos está protegiendo mucho más su perfil de Facebook ahora que antes. Una tendencia que también comienza a extenderse a otros países y regiones del mundo. Respecto a los amigos, dos terceras partes de los encuestados afirman haber borrado personas entre sus contactos durante el pasado año, frente al 56% de 2009. Esta tendencia puede indicarnos que el boom de ser amigos de cualquiera o tener cientos de contactos innecesarios ha quedado desfasado, destaca un artículo de Puro Marketing.

– Este y otros patrones de comportamiento, explican la enorme sangría de usuarios en los países más industrializados: sólo en Estados Unidos más de seis millones de sujetos ya dejaron en el olvido su perfil. En Canadá 1 millón y medio de personas le dijeron adiós a Facebook. En tanto, en Inglaterra se registraron 100.000 bajas.

– La red social crece por el contrario en los países emergentes. Facebook obtiene sus mejores resultados en América latina, donde Brasil se sitúa a la cabeza del crecimiento de la red social, al pasar de 17,1 millones de usuarios, en abril, a 19 millones de usuarios, en mayo. Le sigue México, que pasó de 23,7 millones de usuarios a 25,6, así como la Argentina y Colombia, donde aumenta la popularidad de la red social. Fuera de América latina, Facebook gana peso en la India, donde pasó de 24,9 millones de usuarios a 26,6 en mayo

– Los anuncios, el corazón del negocio económico de Facebook, no causan el efecto deseado y las empresas inversoras ya cayeron en la cuenta de que la publicidad online en el portal no es la panacea. Según Reuter / Ipsos, cuatro de cada cinco usuarios de Facebook nunca han comprado un producto o un servicio como resultado de la publicidad o de los comentarios en la red social.

– La reciente llegada a los mercados bursátiles le suma más incertidumbre a la cuestión. Según CNN, los inversores restaron 10.000 millones de dólares al valor de mercado de Facebook en julio, al llevar a las acciones recientemente emitidas en la Bolsa a nuevos mínimos, después de que la red social no ofreció proyecciones sobre asuntos clave como su estrategia para dispositivos móviles. A dos meses de comenzar a cotizar en la Bolsa de Nueva York, las acciones de la red social se han hundido casi el 12%.

– El jueves pasado la firma de Mark Zuckerberg publicó una pérdida de 157 millones de dólares en el segundo trimestre, contra una ganancia de 159 millones en el igual periodo del año anterior. La pérdida se explica por el manejo contable de las opciones sobre acciones acordadas a los empleados, destacó el diario Clarín en su edición impresa del sábado pasado.

 

Sobre todo a partir de la fallida salida a la bolsa, ya existen quienes hablan de Facebook como la burbuja del 2.0 a punto de estallar; la segunda gran burbuja, luego del estoico fallido financiero de las punto-com hace un par de años atrás.

El tiempo dirá cómo evoluciona la red social de los 900 millones de usuarios, expuesta ahora a los grandes problemas y amenazas, propios de la gran escala. El que quiere celeste …

El futuro será de los que sepan contar las cosas

Leyendo una reciente entrevista a Victoria Cabrera, directora del diario digital español Cibersur, saltan a la luz las siguientes siete claves del mundo digital que nos rodea:

  • Hay que contar las cosas para que las entendamos todos.
  • La universidad pública no adapta su oferta formativa con la misma rapidez que la privada.
  • Los estudiantes que salgan en los próximos años no van a trabajar nunca más en un medio tradicional.
  • Estamos en una sociedad donde todo cambia y cuyo futuro no conocemos.
  • Un periodista, con información contrastada, será seguido en las redes como lo es en el papel, en la radio o en la tele.
  • En las redes sociales, la cantidad de seguidores tiene que ir unida a la calidad.
  • Se ha creado una ansiedad irreal. Parece que si no se está en las redes sociales no se existe. No nos confundamos. El que no esté no pasa nada. Hay que conocer la herramienta y ver si nos sirve a los intereses que nos hayamos trazado en nuestra hoja de ruta.