Verdades e ilusiones de un nativo digital: “estamos teniendo la conversación más grande de la historia”

Los jóvenes no solamente tienen voluntad de cambio, sino también de poder. Los jóvenes de verdad habitan en las redes sociales, en donde están protagonizando la conversación más grande de la historia. Los pensamientos se disparan de la mente acelerada de uno de los emprendedores más exitosos de la Argentina. Santiago Siri tiene 29 años y apuesta a la “ebullición creativa” de la web e imagina un futuro en el que el software amplíe y mejore la participación democrática.

La entrevista a Santiago publicada en el diario La Nación me llevó a dos lugares: una vieja sala de cine en dónde se proyectaban velozmente una saga de verdades en un lenguaje directo y sin rebusques (característico de las nuevas generaciones), y una isla desierta, con espejismos incluidos.

Empecemos por la sala de cine. Este emprendedor, que en sólo una década de juventud fundó una decena de iniciativas (actualmente lidera Grupo 42), cantó las cuarenta en una página entera que le dedicó el suplemento Enfoques, aunque a continuación sólo liste sólo siete de los comentarios que me parecieron más interesantes:

  • “Concebir internet con mentalidad del almacenero que quiere hacer plata es una interpretación muy burda. La economía basada en lo industrial, la economía del siglo XIX o XX, busca fundamentalmente ser eficiente porque los recursos eran escasos y la escasez requiere de eficacia. Pero en internet no hay recursos escasos. Al contrario, hay abundancia de información”.
  • “Van a surgir miles de Leonardos. Hoy entendemos que no es que el negocio es una cosa, el arte es otra y la ciencia es otra, sino que son los tres partes del mismo misterio”.
  • “Hubo un despertar generacional muy global a partir del uso de las redes sociales”.
  • Pensar que Axel Kicillof es un funcionario joven no tiene sentido. Kiciloff sólo es joven a los ojos de Cristina. Es un joven con patillas, una camisa que parece de Sandro y tiene 41 años. Es representante de lo que era la juventud de los 70, no de lo que es la juventud ahora. La Cámpora se inspira en un político que era un presidente en el año 73, hace 40 años. La juventud para mí, está en las redes sociales”.
  • “Los jóvenes de otras épocas -los hippies, los del Mayo Francés- tenían las ideas y las ganas, pero no tenían los instrumentos. Nuestra generación no solamente tiene la voluntad de cambio y el romanticismo inherente a la juventud sino que también tenemos el poder. Poder son las redes sociales. Nosotros las manejamos mejor que nadie“.
  • “La imprenta disrumpe cultura, economía y política como ningún otra. Pero es una tecnología de información de hace cinco siglos atrás. Ya no sirve más porque la realidad de hoy es mucho más dinámica. Por ejemplo, esta clase política está hecha en un 80% de abogados, porque el abogado es el hacker del viejo sistema. El abogado es el que entiende cómo manipular el contrato”.
  • “Un tuit es una unidad de pensamiento y, cuando retuitea, está “sinapsando” en una red de personas. Cada persona es una neurona en ese gran cerebro social. Estamos teniendo en Twitter la conversación más grande de la historia“.

Pero no todos fueron aciertos, según mi punto de vista. A veces, la pasión por algo lleva a pensar las cosas desde el pago chico y nos impide ver más allá. Eso sucede a menudo con quienes piensan velozmente el gran fenómeno que supone lo digital y el avance de lo inalámbrico. Así, en la isla me encontré sentado mirando al horizonte, con el sol apuntando directo a mis ojos. Encegecido.

La periodista que lo entrevistó lo describió como un “optimista del mundo en red”. Y realmente lo es. “Antes de que termine la década, internet y las redes sociales van a llegar al cien por ciento de la sociedad”, dijo. “Hay que expandir el ancho de banda de la participación democrática. Lo queremos hacer hackeando el sistema de una forma elegante, respetando las normas de lo que heredamos y disrrumpiéndolo de una forma sana”, sentenció. –¿No queda toda una sociedad que vive en condiciones más desesperantes fuera de todo esto?, preguntó Luciana Vázquez de La Nación. – “Eso es un mito. En Kenya se vendieron 350.000 smartphones en un día. El smartphone llega a lugares donde el Estado no llega y genera un acceso a la información, a la cultura. La idea de que la tecnología es lujo es una estupidez”, remató Siri. Y agregó después más optimista aún: “La penetración de smartphones en la Argentina está en el orden del 20 por ciento y se calcula que va a llegar al 70 por ciento para 2015”.

La realidad es que en Kenya, en donde la gente tiene una expectativa de vida de no más de 57 años, casi el 70% vive con menos de dos dólares por día (datos del Banco Mundial), difícilmente todo el mundo pueda comprar y mantener un smartphone. Hablamos de Kenya pero es la realidad de muchos otros países más.  Sin ir más lejos, en Argentina, mantener y usar a full un smartphone requiere como mínimo pagar un plan mensual de entre $150 y $200. Sinceramente no veo al 70% de la población pagando eso por mes y sólo en dos o tres años.

La verdad que muchas veces no se quiere ver es que así como internet y todas las tecnologías de la información despiertan nuevos fenómenos sociales y amplían las oportunidades de muchas personas, al mismo tiempo excluyen a otras tantas. Están en marcha muchas políticas inclusivas que buscan introducir las TIC en comunidades social y económicamente vulnerables, pero lo cierto es que la batalla aún está lejos de ganarse.

Odio pronunciar una frase adulta que otras veces me ha ofuscado, pero la creo conveniente a esta altura: hay una realidad muy distinta más allá de las pantallas.

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