Internet lejos está de cuidar el medioambiente

Las compañías digitales hacen funcionar sus instalaciones las 24 horas a su máxima capacidad y desperdician el 90% o más de la electricidad que toman de la red, confirma una investigación del New York Times. Por más moderno, útil y amigable que resulte, el funcionamiento de internet esconde una de las más contaminantes revelaciones que muy pocos se han aventurado a vociferar y analizar.

Hoy existen decenas de miles de data centers, cuyas innumerables hileras de servidores cubren centenares de miles de metros cuadrados, todos con sistemas de refrigeración industriales, los cuales apoyan la actual explosión de información digital. “Un análisis de un año del New York Times reveló que esa base del sector contradice su imagen de elegante eficiencia y respeto por el ambiente. La mayor parte de los data centers consume enormes cantidades de energía de forma que supone un derroche incongruente”, dice James Glanz, periodista del diario, en un artículo publicado en septiembre último.

A pedido del legendario medio estadounidense, la consultora McKinsey & Company analizó el uso de energía por parte de los data centers y determinó que, en promedio, usaban entre el 6% y el 12% de la electricidad para realizar cómputos. ¿El resto? El resto se usa para mantener los servidores en estado ocioso, esto es: realizar tareas preventivas por si acaso hay un corte de energía o un incremento inusitado de visitantes, entre otras situaciones.

Un repaso por algunos números expuestos por el Times, ayudan a dimensionar la gravedad del problema:

  • EMC y la Compañía Internacional de Datos estiman que en 2011 se crearon mas de 1,8 billones de gigabytes de información digital en el mundo
  • Para sostener esos depósitos digitales se utilizaron unos 30.000 millones de vatios de electricidad, lo que equivale a la producción de 30 plantas de energía nuclear.
  • Sólo en Estados Unidos, los data centers usaron 76.000 millones de kilovatios-hora en 2010, aproximadamente el 2% del total de electricidad que utilizó el país ese año. En comparación, la industria papelera consumió 67.000 millones de kilovatios-hora.
  • Los data centers de Google consumen casi 300 millones de vatios, mientras que Facebook usa unos 60 millones.
  • En Estados Unidos, ningún organismo gubernamental tiene autoridad para estudiar el sector. Y el gobierno federal no pudo determinar cuánta energía consumían sus data centers, que pasaron de 432 en 1998 a 2.094 en 2010.

“A la mayor parte de la gente, incluidos los integrantes del sector, le cuesta mucho entender las cifras, la magnitud de estos sistemas”, dijo al NYT Peter Gross, que viene trabajando en el diseño de data centers. “Un solo data center puede absorver más electricidad que una ciudad mediana“, concluyó.

Para Glanz la culpa no es sólo de las compañías, los usuarios también somos parte del asunto: “El uso ineficiente de la energía en buena medida es consecuencia de una relación simbiótica entre usuarios que exigen una respuesta instantánea al clic de un mouse y compañías que corren peligro si no logran colmar esa expectativa”.

“Es un secreto sucio del sector, y nadie quiere ser el primero en hacer mea culpa”, declaró un alto ejecutivo de la industria al NYT. “Si fuéramos un sector industrial, quedaríamos fuera del juego de inmediato”, añadió.

 

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Máquinas que se comunican con máquinas

Un camión lleva alimentos congelados. Con la ayuda de sensores de calor y un router inalámbrico, una computadora, a varios kilómetros de allí, está monitoreando en tiempo real cualquier descenso inesperado de temperatura que pueda perjudicar la calidad de los productos transportados. Ante cualquier problema, el equipo informático le enviará una alerta al chofer. Y todo transcurre sin la intermediación directa de un ser humano. De hecho las “llamadas” entre estos dispositivos tienen prioridad sobre las humanas. Es un ejemplo más de cómo las charlas entre robots ya no son parte del futuro.

El caso corresponde a Ocado, un portal inglés de venta minorista de alimentos. En un artículo para el New York Times, Kevin J. O’Brien describe que dentro de cada camioneta repartidora tipo Van se encuentra una tarjeta SIM del tamaño de una estampilla postal que monitorea la temperatura del aire. El sensor envía información a una computadora utilizada por los gerentes de flota en las oficinas generales cada cierto tiempo. Ocado dice que a partir de esta innovación los casos de productos echados a perder han disminuido.

En Suecia, la consultora Berg Insight revela que el número de dispositivos máquina a máquina que utilizan las redes inalámbricas en todo el mundo ha llegado a los 108 millones en 2011 y, como mínimo, se triplicará para el año 2017. Ericsson, uno de los líderes del sector, cree que habrá hasta 50 millones de máquinas conectadas en 2020. Y es probable que 10 mil millones sean sólo teléfonos móviles y tablets.

O’Brien cita que es probable que el nivel combinado de charla robótica en las redes inalámbricas del mundo – medido en la carga de datos digitales que ejercen sobre las redes – pronto supere al generado por la suma de todas las conversaciones de voz humana que ocurren en los mismos soportes. “Yo diría que definitivamente es posible dentro de 10 años”, dijo Miguel Blockstrand de Ericcson al NYT.

Y todos se reían cuando Terminator advertía sobre el poder que van tomando las máquinas …