La paradoja de la conectividad

Comparto una reflexión de Radamés Camargo a propósito de la conectividad y la configuración de nuevas barreras, desplazados y analfabetismos emergentes detrás de la falta de acceso.

La Paradoja de la Conectividad Radamés Camargo radames.camargo@theciu.com En la década del sesenta la sociedad mexicana fue referida como la de “Los Dos Méxicos”, en donde contrastaban uno moderno, industrializado y urbano, beneficiario de las grandes obras de infraestructura y materializado en la creciente clase media. El otro, eminentemente rural, marginado, carente sobre […]

a través de 13,340 Radamés Camargo, La Paradoja de la Conectividad — Blog de Octavio Islas

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Lecciones de la India: el people-centric impulsa una nueva ola de inclusión digital

La India es un coloso de casi 1.310 millones de personas que ha vivido el último medio siglo con muchos sobresaltos. Desde su independencia del Reino Unido en 1947, la nueva república ha enfrentado desde repetidas y severas crisis geopolíticas – algunas internas pero también con sus vecinos (China, Pakistán, Sri Lanka) – que casi la llevan a conflictos nucleares, hasta ataques terroristas que provocaron el asesinato de tres de los 18 primeros ministros que ha tenido el país, entre ellos el mítico Mahatma Gandhi, líder del movimiento político que terminó por consolidar la independencia.

Setenta años después de separarse de los británicos (el próximo 15 de agosto habrá festejos en todo el país), la India es un país que – a pesar de la gran desorganización que la atraviesa y  los problemas estructurales que la acechan – ha comenzado a resolver con simpleza algunos dilemas de la inclusión digital.

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El tráfico de todos los días en Hyderabad, la cuarta ciudad más grande de la India.

La India es como una autopista (muy congestionada por cierto) de varios pisos, en donde todo fluye pero mezclado y de un modo caótico. En la calle conviven animales, motos, autos, camionetas, “tuk tuk” y mucha (pero mucha) gente. A ello sumamos la complejidad que implican las más de 20 lenguas que coexisten (más no siempre conviven) en todo el país.

Como el tránsito, nada es tan simple de lograr en la India: desde querer tomar un taxi hasta pedir algo en la calle, mucho más aún lidiar con la burocracia estatal o la empresaria, puede llevar, a quien lo intente, a una especie de odisea hacia el espacio.

No hace mucho, algunos líderes políticos se dieron cuenta que este desorden tenía un alto costo para el país, tanto en el frente interno como el externo, y no sólo en términos monetarios. Las tecnologías digitales – muchas veces demonizadas y temidas por éste como otros gobiernos de la región – aparecieron como una solución rápida y accesible para intentar domar el caos.

Fue así que el Gobierno central decidió en 2015 impulsar una plataforma de conectividad, inclusión y alfabetización tecnológica, denominada Digital India, que en sus primeros años ya ha demandado una inversión superior a los 3.300 millones de dólares, a la vez que ha logrado captar no sólo el interés del sector privado – incluyendo a gigantes mundiales de la tecnología – sino también a las comunidades y el tercer sector.

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El Primer Ministro indio,  Narendra Modi, presenta el programa Digital India en San Jose, California (26 de septiembre de 2015). Fuente: Prensa PM Modi.

En este escenario emergió con más fuerza el hub tecnológico del sur indio, conocido como el Silicon Valley Triangle, integrado por Bangalore (a la cabeza), Hyderabad y Chennai. Allí, Google, Facebook, Microsoft, Amazon, Oracle, IBM, Apple, junto al gigante nacional Infosys, y otras empresas de diversa envergadura, impulsan una suerte de incubadoras de ideas y proyectos, a través de cientos de startups y decenas de proyectos de inversión que incluso están trascendiendo las fronteras del país.

Las administraciones públicas regionales no se han quedado al margen de este impulso de lo digital. Pude conocer personalmente los avances de los gobiernos de Andhra Pradesh,  Telangana y Karnataka – en el sur del país -, Estados que han desarrollado novedosas estrategias de e-governament incluyendo la participación activa de los ciudadanos en distintas etapas del proceso, una fortaleza que ha terminado por expandir el espectro de acción internet en actividades cotidianas a la vez que ha permitido el ingreso al mundo digital de millones de indios en la última década.

Recientemente la fiebre por el Big Data ha despertado el interés de los organismos públicos por aprovechar el potencial de los datos que producen a diario las millones de personas que se han conectado a la red en la última década. Así, no sólo empresas sino también algunos gobiernos regionales ya están experimentando con el Deep Planning, sostenido ya no únicamente en análisis predictivos de usuarios sino también en modelos prescriptivos de acción anticipada, a partir de sistemas que aprenden del comportamiento de los seres humanos y actúan en consecuencia.

Así se produce un desplazamiento interesante en el modelo digital de algunas oficinas de gobierno, que ya están transitando un pasaje que va del clásico e-governament (enfoque centrado en aplicativos y servicios) al Smart Governance, un sistema dinámico que integra diversas fuentes y herramientas para comprender mejor a los ciudadanos y actuar en tiempo real.

Estos programas – apoyados desde el gobierno central a partir de Digital India – abrazan la filosofía del people-centric, que propone el diseño de sistemas y aplicativos que giren en torno a necesidades reales de la gente, a un costo bajo, sobre la base del uso de dispositivos de acceso masivo. En oposición a la tecnología que gira en torno a los aparatos (thing-centric), la propuesta es ir hacia una “internet de la gente“, en palabras de Fernando Boavida (2015).

“Mobile phones are increasingly more powerful and disseminated. On the other hand, social networks and virtual worlds are experiencing an exploding popularity and have millions of users. These low-cost technologies can now be used to create an Internet of People (IoP), a dynamically configurable integration platform of connected smart objects that allows enhanced, people-centric applications”. Boavida, F. (2015)

En la India – explica el profesor Madhava Rao del National Institute of Rural Development (NIRD) con base en Hyderabad – internet ha venido a solucionar el grave problema que el país tiene con la gestión de los recursos (de todo tipo) para su enorme población, que según algunas proyecciones podría superar a la china en poco más de cinco años. El impulso digital “nos está ayudando a reducir los costos y tomar decisiones más efectivas; gracias a que la gente está comprendiendo de a poco que esta es una buena herramienta para cambiar lo que está mal. La infraestructura de telecomunicaciones puede hacer las cosas posible pero es la gente la que puede hacer que esas transformaciones ocurran”, concluye.

Los que gestionan las instituciones públicas ven en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) una oportunidad histórica para transformar para siembre la forma de hacer gobierno. “Para ser exitosos con la incursión de internet, tenemos que simplificar los procesos a los ciudadanos. Sabemos que si diseñamos procedimientos complejos produciremos el efecto contrario. Alentamos a que las administraciones públicas integren y simplifiquen sus plataformas en una sola ventana, es decir que la gente tenga que ir a un solo lugar para resolver el proceso”, me explicó el Dr. B. Murali del Departamento de Tecnologías de la Información del Gobierno de la India.

La brecha digital ya no puede entenderse sólo a partir del dilema del acceso; necesita problematizarse además en términos de usabilidad. “Internet tiene que cambiar la naturaleza del intercambio entre la gente y las empresas con el gobierno. Para ello es necesario descentralizar, diseñar experiencias de usuario centradas en sus necesidades, ir hacia una ‘citizen interface’ y así minimizar la brecha digital”, opina R. Chakradhar del Center for Good Governance 

El programa federal de impulso digital busca optimizar los servicios de gobierno pero al mismo tiempo favorecer el empoderamiento ciudadano de lo digital. Un pilar clave que integra esas dos dimensiones es la infraestructura de conectividad para lo cual los Estados se están sirviendo de alianzas con el sector privado para llevar telefonía, internet y datos móviles (principalmente) a los lugares que aún no tienen acceso.

El resultado de esta alianza no está resultando del todo bien. Usuarios de distintos ambientes con los que pude hablar mencionan que – al igual que en Sudamérica – las empresas sólo están conectado aquellos sitios que garantizan cierta rentabilidad, quedando las zonas rurales relegadas. Datos oficiales calculan que unas 43.000 pequeñas localidades en toda la India aún no poseen cobertura móvil, en un país en donde el 65% de la población vive en zonas rurales. Una mayor proporción aún ni tiene acceso a la electricidad: unos 150.000 pueblos en todo el país, calculan entes nacionales.

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A pesar de los desbalances, la conectividad móvil sigue extendiéndose en la India, aunque con marcos tarifarios costosos para la población promedio. Los planes tienen muchos minutos de voz pero pocos GB de datos. La “internet móvil ilimitada” vale oro en este país y no es comúnmente ofertada por los prestadores. 

En las zonas rurales el foco está en convencer a millones de personas sobre que internet puede hacer más fácil las cosas, cuestión que no resulta tan simple de lograr. Allí – en donde viven unos 851 millones, lo mismo que resultaría de sumar la gente que vive en Europa, Oceanía y América Central – el desafío pasa por entender los miedos de los pobladores y proyectar luego aplicaciones simples y concretas.

En este escenario los desarrolladores se están topando con los desafíos de la diversidad multilingüe del país y la grave pobreza que aún persiste (sin quitar mérito a los grandes avances en su mitigación), a la vez que con la necesidad de diseñar sistemas híbridos que logren desempeñarse en ambientes de conectividad inestable como así también capaces de integrarse con tecnologías anteriores como el SMS y dispositivos rústicos, adultos mayores en un mercado dominado por los smartphones. El desafìo está pasando – entonces – por impulsar la inclusividad digital de la mano de la gestión y el respeto de la diversidad cultural.

El gobierno de Telangana viene trabajando en esta línea y en los últimos años ha instalado unos 4.500 centros de acceso a internet y generado unos 600 servicios online a disposición de sus pobladores. Esto los ha llevado a ser el Estado con más transacciones online cada mil habitantes de toda India.

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Las mujeres vienen protagonizando muchas de las transformaciones recientes en la agricultura familiar de la India; incluso en el plano de lo digital. 

 

Si bien el fenómeno es relativamente reciente, me aventuro a pensar que la India ha experimentado una de las expansiones más importantes de internet en los últimos años.

Los datos de Internet Live Stats muestran de hecho un salto gigantesco: de 5.5 millones de personas conectadas en el año 2000 a los 462.1 millones actuales (más que toda la población de Sudamérica). En términos de porcentaje esto significa una evolución de la penetración del 0,5% al 35% de la población en menos de dos décadas.

A esta postal hay que sumar el panorama de la telefonía móvil, que sigue su avance vertiginoso y ya ha superado las 1.000 millones de suscripciones, de las cuales unas 371 millones incluyen acceso a la red (lo que equivale al 80% de todos los usuarios que se conectan en el país). Los números fantásticos no terminan aquí; por citar sólo dos más: sólo en el último año (2016) India sumó 65 millones de nuevos usuarios de internet móvil; un año antes, en 2015, los negocios despacharon unos 95 millones de smartphones nuevos.

“Tenemos que amalgamar el conocimiento local incubado en estos años por la comunidad con las herramientas digitales. Hay que avanzar pero conscientes de que las TIC ofrecen sólo una parte de la solución; debemos conectar la tecnología con los problemas, necesidades y posibilidades reales de nuestra gente para que esta transformación aspire a un mediano plazo”, explica Kathiresan Chinnusamy, coordinador de un proyecto de agricultura de precisión que combina IoT, inteligencia artificial y prototipos de conectividad rural.

En su contacto con productores agropecuarios, Kathiresan aprendió una lección que se encuentra en el corazón del modelo people-centric que está marcando a fuego una nueva ola de inclusión digital en la India: “la tecnología tiene que gozar de credibilidad del usuario; por más que nosotros estemos convencidos de que internet puede cambiarlo todo, la credibilidad social en los dispositivos que diseñemos determinará, en definitiva, la usabilidad y la utilidad social de la tecnología”, concluye.

Desafíos por delante? Muchos. Por sólo mencionar algunos:

  • No darse por satisfecho y continuar trabajando para incluir a un porcentaje mayor de la población.
  • La enorme población que no para de crecer es cada vez más voraz de datos, lo cual demanda la necesidad de encontrar alternativas de almacenaje y gestión de datos a costos que el país pueda afrontar.
  • La conectividad rural necesita incrementarse de la mano de una regulación estatal más intensa.
  • Las altas tarifas están impidiendo el aprovechamiento de las enormes potencialidades de internet en una importante porción de la sociedad conectada.
  • Con tanta gente conectada en tan poco tiempo, la ciberseguridad necesita incrementarse y pensarse como un componente más de la alfabetización digital.
  • Es necesario mejorar la calidad en la captura, proceso y publicación de la información.
  • Generar contenidos diversificados es una de las grandes deudas del programa de incentivo digital, que en esta etapa está más preocupado en el acceso y los servicios.
  • El Gobierno indio bloquea actualmente algunos sitios por considerarlos inapropiados. No hay ninguna política digital que pueda prevalecer a largo plazo sobre la base de la censura previa.
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En los últimos años se han abierto cientos de centros de formación vinculados a las TIC, sobre todo en el sur de la India. Este es el ejemplo de un instituto del NIRD que se dedica a fortalecer las capacidades de profesionales vinculados al desarrollo agropecuario y rural del país. 

Los dilemas del joven digital en el mundo real

Qué viven conectados. Qué todo lo solucionan con sus computadoras. Qué son proactivos, inteligentes, creativos. Qué su poder de indignación está cambiando el mundo. Qué están muy bien formados. La cosmovisión que el mundo adulto construye de las juventudes de hoy parece no estar coincidiendo con algunos aspectos de la realidad: las estadísticas de diversos países, de distintos continentes, están alertando sobre que el sistema económico mundial no está absorbiendo a los jóvenes tal como se esperaba ¿Un problema que no se quiere ver? ¿Una nueva burbuja que estalla?

Libros, ensayos y artículos recientes imaginan la inserción de las generaciones más jóvenes al mundo económico. Muchos, con discursos optimistas, intentan describir los principales desafíos para organizaciones con distintos fines. Casi todos, dan por hecho la inyección de vitalidad, creatividad, pragmatismo y dinamismo a las empresas e instituciones, mucho de lo cual se lo atribuyen al know how digital que los chicos llevan impreso en su ADN. Los jóvenes de la Generación Z (nacidos a principios del siglo XXI) “serán los primeros que habrán jugado en su infancia con dispositivos tecnológicos como el iPad y los smartphones, que pertenecen al mundo del trabajo. Así, los jóvenes Z tendrán ya una ventaja de capacitación y entrenamiento que anteriores generaciones”, dice Alejandro Mascó, socio de Oxford Partners.

Pero este mensaje optimista (que muchas veces contiene argumentos válidos) se fragiliza hoy ante la dura realidad. Lejos de los buenos pronósticos y los casos exitosos de jóvenes que en sus garages han sembrado la semilla de corporaciones multimillonarias, se encuentran miles de jóvenes que no han corrido con la misma suerte. La crisis económica desatada en 2007 ha afectado especialmente a los más jóvenes: según datos de la OIT el desempleo golpea en 2013 al 12,6% de la población juvenil mundial, llegando casi al 30% en oeste medio y al 18% en Europa; Asia ostenta los índices más bajos, en torno al 9%; Latinoamérica se acerca al 14%. La situación está lejos de mejorarPara todas las regiones, la OIT proyecta un incremento en 2017 del número de desempleo joven.

En Argentina, muchos jóvenes comienzan por internet, que es donde más seguros se sienten: cargan sus interesantes currículums vitae en la web, realizan entrevistas virtuales, aprovechan la fuerza de las redes sociales para sinergizar su perfil, tienen las condiciones, pero así mismo pasan meses sin conseguir el tan ansiado empleo. “Se sienten descorazonados por las respuestas que en cada entrevista a la que van. Para los jóvenes, el desempleo es un motivo de angustia y no le encuentran salida. Los jóvenes que buscan trabajo dicen que se encuentran ante un mercado que los rechaza”, relata un informe del suplemento iECO del diario Clarín.

Europa es quizás el lugar del planeta en dónde más debate se está dando en torno al problema del desempleo juvenil.  Una cuarta parte de los jóvenes entre 18 y 25 años en Amberes (Bélgica) está desempleada, un índice que era del 19% en 2008. En algunas partes de Bruselas, la rica capital de la Unión Europea (UE), el desempleo juvenil llega al 40%. En Francia, Gran Bretaña y Suecia, uno de cada cinco jóvenes está ahora sin empleo.  En España, donde el desempleo juvenil trepa al 50%, miles de jóvenes con Maestrías y Doctorados, entre otros títulos de alta cualificación, han iniciado un éxodo que los lleva a buscar trabajo en otros países más estables como Alemania, aunque también los empuja a buscar suerte en economías emergentes.

El problema de hoy puede tener un gran impacto en la Europa del futuro, revela un informe de La Nación. El Banco Mundial estima que la fuerza de trabajo del continente se reducirá en 50 millones de personas en los próximos 50 años. Se necesitarán nuevos trabajadores capacitados y con experiencia para mantener a una población envejecida. “La gente joven está siendo marginada, y eso conlleva enormes consecuencias económicas”, dijo Francis Robert, un experto en empleo en Bruselas.

En Italia, uno de los países más afectados por la crisis, el sector empresario ha advertido a través de una carta pública a los comisarios económicos de la UE que sin mayor trabajo para los jóvenes crecerá la rebelión popular. Y es que allí casi el 40% de los jóvenes entre 19 y 25 años no tiene trabajo. Y quien lo consigue tampoco está en una situación ejemplar: la paga media en Italia a las personas de este rango de edad no supera los 1.100 euros, 31% menos que la de un trabajador adulto.

Estados Unidos también siente el impacto de un problema que se globaliza. “En este país se espera que cada generación le vaya mejor que a la anterior. Ya no es así”, concluyó la investigadora Caroline Ratcliffe. Su análisis es a la luz de un informe que revela que los jóvenes norteamericanos están creando menos riqueza que sus padres.

La investigación, encargada por el Urban Institute, una institución de análisis sin fines de lucro de Washington, muestra cómo una suerte de tormenta perfecta de tendencias económicas golpea a los trabajadores jóvenes. Una es el derrumbe de la burbuja inmobiliaria; otra es el incremento de la deuda por préstamos de estudio, que ha seguido creciendo durante la recesión; y por último, los trabajadores jóvenes enfrentan un mercado laboral brutal desde hace cinco años, en donde casi el 8% de las personas de entre 25 y 34 años no tiene trabajo, un 3% más que el promedio.

“Un amplio espectro de factores económicos conspira para impedir la generación de riqueza de los trabajadores más jóvenes del país, que se encuentran ante sueldos estancados, además de enfrentar un derrumbe inmobiliario y una creciente deuda por créditos de estudio”, analiza Annie Lowrey en el New York Times. Pearl Brady, por ejemplo, gana unos 1.800 dólares por mes, pero paga parte de sus estudios de grado y posgrado con créditos que hasta ahora le cuestan alrededor de 400 dólares mensuales (el 22% de su paga). Esto lleva a que muchos jóvenes como ella, en Estados Unidos y en muchas partes del mundo, tengan que vivir en la casa de sus padres, ya que lo que ganan no alcanza para costear la emancipación.

La precarización laboral es otro flagelo que atenta contra la inserción de los jóvenes al mercado laboral. “Los que tienen veintitantos años están aprendiendo que largas jornadas y bajos sueldos caracterizan el inicio de una carrera en los campos creativos. La recesión en los Estados Unidos hace difícil conseguir un primer empleo, donde centenares de aspirantes compiten por pasantías no rentadas en las que se espera que estén a disposición, teléfono inteligente en mano, para twitear y representar a la compañía a todas horas”, comenta Teddy Wayne en el New York Times.

Según un informe de Pew, el promedio del patrimonio neto de menores de 35 años retrocedió el 68% entre 1984 y 2009, llegando a los 3.662 dólares. Esto contrasta con el aumento del 42% en el mismo periodo que registró el patrimonio de los mayores de 65 años.

Uno de los factores críticos en esta situación, según Wayne, es la prolongación de condiciones de trabajo que fueron concebidas en sus inicios como transitorias, pero que ya no lo son. “Las pasantías fueron alguna vez un compromiso a corto plazo, pero se han convertido en un rito de iniciación que suele prolongarse años”, concluye Teddy Wayne.

¿Hay lugar para el joven en el mundo laboral actual? ¿Es sólo un problema de coyuntura macroeconómica o el mundo adulto no está listo aún para dejar ingresar al mercado a las nuevas generaciones? ¿Condicionará esta situación el tan comentado impulso creativo juvenil? Preguntas a las que brevemente habrá que encontrar respuestas, o al menos confrontar con propuestas reales.

Verdades e ilusiones de un nativo digital: “estamos teniendo la conversación más grande de la historia”

Los jóvenes no solamente tienen voluntad de cambio, sino también de poder. Los jóvenes de verdad habitan en las redes sociales, en donde están protagonizando la conversación más grande de la historia. Los pensamientos se disparan de la mente acelerada de uno de los emprendedores más exitosos de la Argentina. Santiago Siri tiene 29 años y apuesta a la “ebullición creativa” de la web e imagina un futuro en el que el software amplíe y mejore la participación democrática.

La entrevista a Santiago publicada en el diario La Nación me llevó a dos lugares: una vieja sala de cine en dónde se proyectaban velozmente una saga de verdades en un lenguaje directo y sin rebusques (característico de las nuevas generaciones), y una isla desierta, con espejismos incluidos.

Empecemos por la sala de cine. Este emprendedor, que en sólo una década de juventud fundó una decena de iniciativas (actualmente lidera Grupo 42), cantó las cuarenta en una página entera que le dedicó el suplemento Enfoques, aunque a continuación sólo liste sólo siete de los comentarios que me parecieron más interesantes:

  • “Concebir internet con mentalidad del almacenero que quiere hacer plata es una interpretación muy burda. La economía basada en lo industrial, la economía del siglo XIX o XX, busca fundamentalmente ser eficiente porque los recursos eran escasos y la escasez requiere de eficacia. Pero en internet no hay recursos escasos. Al contrario, hay abundancia de información”.
  • “Van a surgir miles de Leonardos. Hoy entendemos que no es que el negocio es una cosa, el arte es otra y la ciencia es otra, sino que son los tres partes del mismo misterio”.
  • “Hubo un despertar generacional muy global a partir del uso de las redes sociales”.
  • Pensar que Axel Kicillof es un funcionario joven no tiene sentido. Kiciloff sólo es joven a los ojos de Cristina. Es un joven con patillas, una camisa que parece de Sandro y tiene 41 años. Es representante de lo que era la juventud de los 70, no de lo que es la juventud ahora. La Cámpora se inspira en un político que era un presidente en el año 73, hace 40 años. La juventud para mí, está en las redes sociales”.
  • “Los jóvenes de otras épocas -los hippies, los del Mayo Francés- tenían las ideas y las ganas, pero no tenían los instrumentos. Nuestra generación no solamente tiene la voluntad de cambio y el romanticismo inherente a la juventud sino que también tenemos el poder. Poder son las redes sociales. Nosotros las manejamos mejor que nadie“.
  • “La imprenta disrumpe cultura, economía y política como ningún otra. Pero es una tecnología de información de hace cinco siglos atrás. Ya no sirve más porque la realidad de hoy es mucho más dinámica. Por ejemplo, esta clase política está hecha en un 80% de abogados, porque el abogado es el hacker del viejo sistema. El abogado es el que entiende cómo manipular el contrato”.
  • “Un tuit es una unidad de pensamiento y, cuando retuitea, está “sinapsando” en una red de personas. Cada persona es una neurona en ese gran cerebro social. Estamos teniendo en Twitter la conversación más grande de la historia“.

Pero no todos fueron aciertos, según mi punto de vista. A veces, la pasión por algo lleva a pensar las cosas desde el pago chico y nos impide ver más allá. Eso sucede a menudo con quienes piensan velozmente el gran fenómeno que supone lo digital y el avance de lo inalámbrico. Así, en la isla me encontré sentado mirando al horizonte, con el sol apuntando directo a mis ojos. Encegecido.

La periodista que lo entrevistó lo describió como un “optimista del mundo en red”. Y realmente lo es. “Antes de que termine la década, internet y las redes sociales van a llegar al cien por ciento de la sociedad”, dijo. “Hay que expandir el ancho de banda de la participación democrática. Lo queremos hacer hackeando el sistema de una forma elegante, respetando las normas de lo que heredamos y disrrumpiéndolo de una forma sana”, sentenció. –¿No queda toda una sociedad que vive en condiciones más desesperantes fuera de todo esto?, preguntó Luciana Vázquez de La Nación. – “Eso es un mito. En Kenya se vendieron 350.000 smartphones en un día. El smartphone llega a lugares donde el Estado no llega y genera un acceso a la información, a la cultura. La idea de que la tecnología es lujo es una estupidez”, remató Siri. Y agregó después más optimista aún: “La penetración de smartphones en la Argentina está en el orden del 20 por ciento y se calcula que va a llegar al 70 por ciento para 2015”.

La realidad es que en Kenya, en donde la gente tiene una expectativa de vida de no más de 57 años, casi el 70% vive con menos de dos dólares por día (datos del Banco Mundial), difícilmente todo el mundo pueda comprar y mantener un smartphone. Hablamos de Kenya pero es la realidad de muchos otros países más.  Sin ir más lejos, en Argentina, mantener y usar a full un smartphone requiere como mínimo pagar un plan mensual de entre $150 y $200. Sinceramente no veo al 70% de la población pagando eso por mes y sólo en dos o tres años.

La verdad que muchas veces no se quiere ver es que así como internet y todas las tecnologías de la información despiertan nuevos fenómenos sociales y amplían las oportunidades de muchas personas, al mismo tiempo excluyen a otras tantas. Están en marcha muchas políticas inclusivas que buscan introducir las TIC en comunidades social y económicamente vulnerables, pero lo cierto es que la batalla aún está lejos de ganarse.

Odio pronunciar una frase adulta que otras veces me ha ofuscado, pero la creo conveniente a esta altura: hay una realidad muy distinta más allá de las pantallas.

Cibermilitancia 2.0: la política de la antipolítica

En el año 2000 un actor genovés creó un blog de análisis crítico de la realidad en su país, la, por entonces, pujante y fuerte Italia. Recién nueve años después esta bitácora digital comenzó a hacer ruido y convocar a las masas. Claro, ya eran tiempos en los que la web había virado hacia un modelo más inclusivo, participativo, realmente interactivo. Fue la fuerza 2.0 la que convirtió a Giuseppe Beppe Grillo -el “Pepito Grillo Italiano”, según el Financial Times- en el fenómeno político más resonante del último año en Italia.

Actor, showman y bloguero, ácido crítico de la corrupción, Beppe Grillo creó un movimiento político que está atrayendo a los “indignados” italianos y ha logrado imponerse en Sicilia y Parma, y sigue avanzando en todo el país.

El Movimiento Cinco Estrellas (M5S), fundado apenas hace dos años, ya conquistó tres ciudades y tiene casi 250 representantes elegidos en diversos consejos municipales y regionales. En Sicilia es la primera fuerza política. “Si lograra los mismos resultados en las elecciones nacionales (es decir, el 18%), se convertiría en la segunda fuerza política del país”, codo a codo con el partido de Berlusconi (PDL), analiza en Lemonde Diplomatique el investigador Raffaele Laudani, del Departamento de Historia y Culturas Humanas de la Universidad de Bologna.

Grillo dio sus primeros pasos políticos en la sátira. Expulsado de la televisión pública a mediados de los ochenta por tratar de “ladrones” a los líderes del Partido Socialista Italiano, se volcó a las tablas y comenzó una nueva carrera en teatro. Desde hace más de veinte años, su aguda crítica a la realidad política de Italia atrae a hordas de seguidores en teatros, salas deportivas y estadios. Luego encontró en internet una caja de resonancia que le permitió dirigirse a las tripas de un público cuya indignación y frustración dice representar, a pesar de negarse a ser candidato a cualquier puesto político en su país.

“La democracia participativa promovida por el M5S a menudo reduce a un simulacro virtual basado en la movilización emocional de activistas cegados por su culto a internet. De acuerdo con la filosofía promovida por el M5S (…) internet es más que una herramienta de comunicación: es la condición necesaria y el horizonte de la nueva democracia global”, opina Laudani, autor de “Disobbedienza” (Il Mulino, Bolonia, 2011).

También en la Argentina, como en otros países del mundo, el ciberactivismo ha encontrado en internet un terreno fértil  para germinar y masificarse. “Una canal de expresión cuya potencia tomó por sorpresa a la clase política local. Un fenómeno que requiere ser mirado con primas nuevos”, analiza Lorena Oliva en el diario La Nación.

En el medio – continua Oliva – se produce un momento “decididamente inagural”, en el que parte de la ciudadanía abandona por primera ver la arena digital para salir a la calle a manifestarse en contra del gobierno nacional, tal como sucedió el 13 de septiembre (13S) y el 8 de noviembre (8N) últimos, en varias ciudades del país.

Aunque evitan identificarse como “organizadores”, lo cierto es que detrás de los cacerolazos existe una organización. “Se trata de gente que se conoce, que se reúne periódicamente, que está siempre en contacto y que ya tienen sus propias disputas y celos. Algunos hablan abiertamente, pero la mayoría sólo acepta comunicarse desde el teclado. Si o no a la exposición pública es uno de los motivos de pelea”, cuenta la periodista Paz Rodríguez Niell. La conexión entre ellos empezó en el cacerolazo del 14 de junio. Días después se hizo la primera reunión en una oficina de la Avenida Córdoba, en Buenos Aires.

¿Cuáles son los alcances de esta nueva militancia? Una clave está sin duda en la conectividad y el auge de las redes sociales, cada vez mayor en un país que contiene a unos 19 millones de usuarios de Facebook, otros 3,5 millones de usuarios activos en Twiter y unos 9 millones de de smartphones en el mercado, con previsiones de llegar hasta los 11 millones a finales de 2012, señala el informe de Oliva en el suplemento Enfoques de La Nación, hace un par de domingos atrás.

“En el plano político estamos viendo un periodo de transición entra las lógicas 1.0 y 2.0. Nos encaminamos hacia algo revolucionario, con ciudadanos capaces de alzar la voz para reclamar por sus derechos, con lógicas de organización que van por fuera de las instituciones. Todo el mundo sabe que se está organizando la marcha del 8N pero nadie sabe muy bien dónde”, analiza Ernesto Van Peborgh, especialista en redes colaborativas.

“La cibermilitancia es muy valorada hoy. Nosotros hacemos política, pero no somos como los militantes de los partidos. Ellos son fanáticos. Yo no me caso con nadie”, dice Mariana Torres, contadora, una de las administradoras de El AntiK, con unos 48.000 seguidores en Facebook, una de las páginas que convoca a los cacerolazos.

En los 70 pintábamos con cal y negro humo y hoy usamos Facebook“, replica desde la vereda del frente, Jorge Ottone, ciberactivista kirchnerista. Y agrega: “no me importan las cacerolas, aunque sean un millón, el tema es cómo se transforma eso en política real, que requiere votos”.

Pasar de la reacción a la acción implica todo un proceso, que para el sociólogo Gerardo Adrogué, aún no se ha producido. “Es necesario que la ciudadanía tenga en claro cuál es el sentido de lo que está haciendo, que tenga un objetivo político que se prolongue en el tiempo. Mucha gente mandando tuits, concentrándose y desvaneciéndose después nos habla de una necesidad de quejarse, de manifestarse. Pero eso no es una acción colectiva”, dice Adrogué.

En este sentido también escribe su crítica el académico italiano Raffaele Laudani: “El modelo que propone Grillo le debe mucho a la personalización extrema de la política de la era Berlusconi”; de hecho el M5S “tiene poco -o casi nada- para decir sobre la crisis económica, la influencia de la deuda y los acreedores o la precariedad laboral cada vez mayor” en Italia.

De Beppe Grillo a las cacerolas argentinas. De los “indignados” españoles a la efervescente “primavera árabe”. Distintos fenómenos sociales, con distintos finales, desarrollos y características, aunque todos atados a las cada vez más influyentes redes sociales.

La eficacia de internet en su versión 2.0 ha sido comprobada con creces en terrenos como el social, el filantrópico o el educativo. Pero es en la política donde todavía genera más preguntas que respuestas.